El pasado 23 y 24 de julio el maestro Gonzalo Carratalá Deval, 7º Dan y miembro de la Comisión Nacional de Aikido impartió un curso monográfico tipo I y tipo II en la Ciudad Deportiva Gran Canaria que finalizó con Examenes de cinturón Negro.
mismos balcones
mismos árboles
se encuentra
el mundo paralelo
allá abajo?
Cuando nos anonada la desdicha,las aventuras ínfimas
el sabor de una fruta, el sabor del agua,
los primeros jazmines de noviembre,
un libro que creíamos perdido,
la breve llave que nos abre una casa,
el nombre antiguo de una calle,
una etimología imprevista,
contar las doce campanadas oscuras, un brusco dolor físico.
que viajan por la tierra, secretas.
Le pregunté a un amigo mío, un destacado instructor de aikido, cómo iba a responder a la pregunta imposible de lo que es el Aikido. «Curación», dijo. Creo que estoy de acuerdo.
No hay mucho sentido en gastar todas las horas del keiko en el aprendizaje de defensa personal, que puede ser útil, pero no lo suficiente como para que merezca toda una vida de devoción. Tampoco hay ningúna razón en la práctica como una especie de obligación a su fundador de conservarlo para el futuro, al menos no, si fuera el punto central de la misma. Aikido debe llevar su propia recompensa, o no habría ninguna razón en mantenerlo alrededor.
Si la recompensa es sólo el bien que el ejercicio físico hace al cuerpo de uno, entonces es una forma muy elaborada de mantenerse en forma, por no hablar de la f...
Leer másEl 1 de abril de 1935 comencé la escuela. Mi madre me hizo un cucurucho de bonitas golosinas y me llevó a las ocho a la Escuela de Drusenberg, bastante cerca de casa. La escuela era un edificio de ladrillos, que se dividía en dos escuelas, una de las partes era la escuela católica, la otra la escuela protestante.

Mi primer maestro se llamaba Storch, un buen hombre. De mi vida escolar en general lo que puedo decir de mí es que aprendía con mucha facilidad, pero era un alumno mediocre. Tuve la visión equivocada de la juventud, que teníamos que aprender para el profesor y no para nosotros. Hacia los deberes con bastante rapidez para poder ir a jugar al aire libre...
Cómo estructuras de madera de cientos de años logran perdurar en un país en constantemente en movimiento

Al pensar en la cultura japonesa viene a la mente la tranquilidad de un jardín Zen, la ceremonia del té con su estricta economía de movimientos, el rígido código de honor Samurai y la etiqueta social dolorosamente invertida que todavía impregna todos los niveles de la sociedad.
Viene a la mente una cierta rigidez, pero ésta podría ser la razón de por qué Japón conserva gran parte de sus artes y cultura antiguas. Entonces es irónico que –literalmente- todo esto se asiente en un país que está constantemente en movimiento.
Y, sin embargo, hay estructuras que han perdurado a estos impactos constantes a lo largo de los siglos...
Leer másOtro guapo post de Niall sobre las interesantes costumbres japonesas y sensacional foto alusiva!
a estos
muertos sanos e inmortales de veras aman las mujeres de la colina
por siempre meridianas entre los árboles de los galanes
Y las hijas de la sombra llamean todavía como arden las fogatas ciertas noches de otoño.
Dylan Thomas, In the white giant’s thigh
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell
El único veredicto es venganza, una venganza hecha como votiva, no en vano, porque el valor y la veracidad de los mismos será un día reivindicar los vigilantes y los virtuosos...
Leer másDurante abril de 1931 Morihei Ueshiba finalizó la construcción de un dojo de Aiki-budo de ochenta tatami conocido como el Kobukan, en Ushigome, Wakamatsu- cho, Tokio, en el mismo lugar donde se encuentra hoy el Dojo Central de Aikido.
En esa época el Kobukan, así su nombre, era conocido como el “Dojo del Infierno” por el intenso y arduo entrenamiento que se practicaba allí. A fines de abril de 1940, el Ministerio de Salud y Bienestar del Japón concedió al Kobukan el estatus de Fundación (Fundación Kobukai).

Con el estallido de la Guerra del Pacífico, los alumnos del dojo de Tokyo debieron partir al frente uno tras otro...

La juventud no es un período de la vida, es un estado de espíritu, un efecto de voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del valor sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el comfort.
No nos volvemos viejos por haber vivido un cierto número de años, nos volvemos viejos por haber desertado de nuestro ideal.
Los años arrugan la piel, la renuncia al ideal arruga el alma. Las preocupaciones, las dudas, los temores y la desesperación son los enemigos que, lentamente, nos hacen caer y convertirnos en polvo antes de la muerte.
Joven es aquel que sorprende y se maravilla. Aquél que pregunta como el niño insaciable y que después, desafiando los acontecimientos, encuentra la alegría en el juego de la vida...









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