Category humor y cosillas

Construyamos puentes

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A un hombre de gran nariz

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;
era un reloj de sol mal encarado.
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
los doce tribus de narices era;
érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
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La tortuga

La tortuga que
anduvo
tanto tiempo
y tanto vio
con
sus
antiguos
ojos,
la tortuga
que comió
aceitunas
del más profundo
mar,
la tortuga que nadó
siete siglos
y conoció
siete
mil
primaveras,
la tortuga
blindada
contra
el calor
y el frío,
contra
los rayos y las olas,
la tortuga
amarilla
y plateada,
con severos
lunares
ambarinos
y pies de rapiña,
la tortuga
se quedó
aquí
durmiendo,
y no lo sabe.
De tan vieja
se fue
poniendo dura,
dejó
de amar las olas
y fue rígida
como una plancha de planchar.
Cerró
los ojos que
tanto
mar, cielo, tiempo y tierra
desafiaron,
y se durmió
entre las otras
piedras.
Pablo Neruda
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Chopin – Fantasie Impromptu Op.66

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Ninguna cosa es más significativa

Ninguna cosa es más significativa
que cualquier otra cosa.
El salto audaz de una rana de árbol
desde el grifo de la manguera del jardín
a su santuario en una maceta de begonias
es tan importante como el nacimiento de una nación
o un tifón en Bangladesh.

El universo no sólo es como tu lo ves,
sino como la rana lo ve.

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Tu atención, centrada en este evento,
magnifica su significación.
Lo contrario, no es más importante para ti,
que una hoja en el viento.

Nada es más arrogante
que asumir que tu preocupación
debe ser la de alguien más.

La forma más elevada de la justicia
es dejar a otros, crearse a si mismos
en lugar de tratar de convertirlos
a tu opinión.

Permite a todos a seguir
el río maravilloso de su propio interés.
No es necesario convencer a nadie.
Sólo báñalos en la luz...

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Skeleton Aikido Fight

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Cuervos listos

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La Noche En La Que Conté Las Estrellas

En los cielos con las estaciones que pasan
Están llenos de otoño.

Sin ninguna preocupación
Planeo contar todas las estrellas en el cielo de otoño

Hay una o dos estrellas que protejo en mi corazón
La razón es que no puedo contarlas
Es porque me di cuenta que la mañana está llegando,
O es porque mi di cuenta que también tengo la noche de mañana,
Es porque me di cuenta que mi juventud todavía tiene que acabarse.

Una estrella, los recuerdos
Una estrella, el amor
Una estrella, la soledad
Una estrella, la adoración
Una estrella, el poema
Una estrella madre , la Madre

Madre, en una estrella, te diré una cosa hermosa a la vez.
Los nombres de los estudiantes con los que compartí mi pupitre en la primaria, Pe, Kyung, Ock...

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Canción de los poderes

Mío, dijo la piedra,
mía es la hora.
aplasto las tijeras,
tal es mi poder.
Más fuerte que los deseos,
mi poder, solo.

 

Mío, dijo el papel,
mías son las palabras
que asfixian a la piedra
con los pájaros imaginarios,
montones de ellos, volando
de la mente del moldeador.
Mío, dijeron las tijeras,
míos todos los cuchillos
cortan a través del papel
vida etérea;
nada es tan adecuado
como deseos desgarrados.

Como piedra aplasta tijeras,
como papel aspira piedra
y tijeras cortan papel,
todo termina solo.

Por lo tanto acumula tu papel
y tijera tus deseos
y desraíza las piedras
desde lo alto de la colina.
Todos terminan solos
como tu estarás, tu estarás.

por David Mason
traducción Carina

Fuente: Poetryoutloud

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Autorretrato en la cama

Para los visitantes imaginarios tenía una silla
de mimbre que encontré en la basura.
Había un agujero donde debería estar el asiento
y sus patas se tambaleaban
pero conservaba una apariencia digna.

Jamás me senté en ella, aunque
con ayuda de un cojín uno podría haberlo intentarlo
cuidadosamente, con las rodillas juntas
como ella aquella vez,
reclinada y riéndose por la incomodidad.

La lámpara en la mesilla de noche
hacía lo que podía para conferirle
un cierto aire de misterio a la habitación.
Había también un espejo, que hacía
que todo se tambalease como en una pecera

si por casualidad miraba en su dirección,
con la nariz roja, a punto de estornudar,
con un grueso gorro de lana tapándome las orejas,
leyendo a algún ruso en la cama
y preocupado por mi alma, de eso estoy ...

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