MEMPHIS ( The New York Times ).- Hace poco, en la parte trasera de un teatro sobre la calle Beale, el pastor John Renken, de 42 años, lideró un encuentro de hombres jóvenes en oración. «Padre, te agradecemos por esta noche -decía-. Rogamos convertirnos en una representación tuya.» Una hora después, un miembro de su grey que había permanecido mucho tiempo con la cabeza inclinada, ahora desataba un torrente de golpes sobre un oponente, y Renken ofrecía una orientación que poco tenía que ver con la oración.
«¡Golpes duros!», gritaba al costado del combate, en un encuentro de artes marciales mixtas llamado Cage Assault. «¡A la cabeza! ¡A la cabeza!»
El joven luchador al que aconsejaba era miembro de un grupo de lucha de Xtreme Ministries (o Sacerdocios Extremos), pequeña ig...
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