A los no practicantes se les perdona su escepticismo cuando se les dice que los bugeisha modernos no están interesados en lo que popularmente se conoce como “defensa personal”. Después de ver una exhibición de un bugei, particularmente aquellas que muestran golpes violentos o proyecciones sorprendentes, el escéptico se vuelve más cínico. El bugei, aun aquellos que parecen relativamente pasivos, como los ejercicios en solo de desenfundar la espada o la arquería, son por naturaleza militar. Aquel que niega su aparentemente obvia belicosidad se parece al alcohólico, que en medio de su cava, promueve la abstinencia.
El bugei no es el único dentro de las artes japonesas con esta ostensible naturaleza contradictoria...
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