Se intenta la armonización entre la mente, el cuerpo y el espíritu. No hay contacto físico.
Corría el año 2005 cuando el santafesino Sergio José Luquez comenzó a transitar el camino del pakua, un arte marcial que puede ser adaptado, dice a El Litoral, “a cualquier situación de la vida cotidiana, ya que estudia la relación que existe entre el hombre y la naturaleza”.
Dentro de la escuela hay nueve maestrías que se estudian y rinden: los cintos blanco, amarillo, naranja, verde, gris, azul, rojo y negro a los que corresponden los grados (o dan).
En pakua no hay contacto físico, porque está orientado a la enseñanza y no a la competencia. De este modo es un arte marcial para todas las edades y condiciones físicas...
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