Todas las cosas malas tienen su parte positiva y es bueno para nosotros buscarla, reflexionar sobre ella y aprender la lección.

Un sábado salí del trabajo con un fuerte dolor de cabeza y a pesar del día soleado sentía frio. Cuando llegué a casa me puse el termómetro y tenía un poco de temperatura, nada de que preocuparse, pero a medida que pasó la tarde, subió otro pelin. Hacia años que no tenía fiebre, aunque sólo era un poco de temperatura porque la garganta estaba resentida y el cuerpo actuaba en su defensa. El cuerpo me había dolido por la noche, pero pensé que tenía agujetas del trabajo de armas que habíamos hecho en la clase de aikido del jueves.
Habíamos planeado una caminata para el domingo, pero preferí avisar, que estaba mala que no podría ir...
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