Una leyenda señala que una pobre niña mexicana llamada Pepita iba a los servicios religiosos de la víspera de navidad preocupada por no llevar un regalo al Niño Dios. Su primo Pedro le dijo que no se preocupara, porque el más humilde de los regalos dado con amor estaría bien. Tras escuchar el consejo, Pepita escogió un ramo de yerbas e ingresó a la capilla para colocarlas a los pies del pesebre del Niño Dios. De inmediato, el ramo de yerbas floreció en un rojo brillante y todos los que lo presenciaron estuvieron seguros de haber visto un milagro; desde ese día, las flores rojas comenzaron a ser conocidas como flores de noche buena.
Euphorbia pulcherrima, conocida comúnmente como pastora, noche buena, flor de pascua, estrella federal o poinsetia en EE...
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