Si estamos hablando de nuestro propio sentido de bienestar o la resolución de diferencias en las relaciones, el conflicto es un gran problema para la mayoría de nosotros. Atrás han quedado los días en los que simplemente podíamos aislarnos o gritarnos unos a otros-y salirnos con la nuestra. Tanto en casa como en el trabajo, el ritmo cada vez es más complejo y forzado de la vida nos impulsa a encontrar formas positivas de resolver conflictos.
Tomemos nuestro ejemplo del Aikido, una de las artes marciales. Un aikidoka se mueve con el flujo de energía del adversario, de tal forma que el adversario se desarma sin ser herido...











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